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LA ENFERMERÍA ESPAÑOLA EN INGLATERRASe dice que, a lo largo de una vida, se toman no más de cinco grandes decisiones, opciones que sabes cambiarán parcialmente el curso de tu vida. Personalmente, no me cabe la menor duda que, el venir a Inglaterra a trabajar como enfermero ha sido una de ellas. ¿Qué razones me trasladaron a este frío y ordenado país? Básicamente fueron tres los principales motivos; el aprender el idioma, la inestabilidad laboral en España y las condiciones personales en las que me encontraba en aquel momento. Hacía unos cuantos años que me rondaba por la cabeza la idea de irme a un país de habla anglosajona para perfeccionar mi inglés. Las condiciones de empleo en España por aquel entonces no eran, ni mucho menos, excelentes. Esperar ansiosamente y con los dedos cruzados una llamada de una bolsa de trabajo para conseguir un contrato de tres meses de verano, cuando los tuyos están en la playa, sentirte el enfermero mas afortunado del mundo porque te ha tocado una baja por depresión en el equipo volante de “La Arrixaca”, o saltar de alegría por poder trabajar la guardia de Nochebuena en la otra esquina de la región, no son situaciones que le hagan sentir a uno muy realizado profesionalmente. Además, tuve buenas referencias de una amiga que llevaba aquí unos meses. En definitiva, un cúmulo de circunstancias que me empujaron a dar el salto a esta isla. La historia comenzó en Enero de 2002, fuimos catorce enfermer@s los que llegamos de diversos puntos de España. Tuvimos una bienvenida realmente acogedora; nos organizaron dos recepciones con los alcaldes de la zona y los altos cargos del hospital. Nos hicieron sentir como si ciertamente necesitaran de nuestro trabajo para salvar su servicio de salud de la escasez de personal. Durante un mes realizamos un programa de aprendizaje donde nos familiarizaron con el funcionamiento del hospital y pudimos tener una primera toma de contacto con el idioma. Después, cada uno empezó a trabajar en sus respectivas plantas o departamentos. Durante el primer mes y medio nos asignaron un tutor, que sería el encargado de solucionarnos cualquier problema en la planta y de introducirte en la rutina del servicio. De esta manera, asumes responsabilidades a medida que demuestras y se evalúan tus cualidades. Otra ventaja con la que contamos fue que nos facilitaron residencia en el mismo hospital durante los primeros seis meses, a un precio bastante asequible. Miento si digo que el idioma no fue un obstáculo para mí, claro que lo fue, sobre todo en los primeros tres meses. Sin embargo, en todo momento me sentí respaldado por compañeros y amigos, y puedo asegurar que no ha sido un factor realmente desmoralizante. Por supuesto que se echa de menos a la familia, los amigos, tu barrio, tu ambiente, muchísimo; pero también es cierto que aquí he conocido a gente maravillosa, he viajado a lugares que nunca había imaginado, y visito España unas tres o cuatro veces al año. Durante estos veinte meses que llevo en Inglaterra he trabajado en dos plantas diferentes: el primer año y medio, en una Unidad de Cuidado Coronario, y desde hace cuatro meses en la U.C.I. No es cierto lo que se rumorea sobre la escasa autonomía e independencia del enfermero en el cuidado y tratamiento del paciente en este país. En mi caso, que he trabajado en tres unidades de cuidados intensivos en España, puedo afirmar que aquí, el enfermero está, con diferencia, más involucrado en el cuidado del paciente, hay mucha más coordinación entre los diversos profesionales, y el trabajo está más organizado y protocolarizado. En general, las condiciones laborales de la Enfermería son considerablemente mejores; lo más importante es que NO HAY PARO, los contratos son fijos, de por vida, sin necesidad de aprobar ninguna oposición, los salarios son más altos y aumentan considerablemente a medida que adquieres experiencia y asciendes de grado, las posibilidades de promoción son numerosas, se pueden aspirar a diversas especialidades (matronas, cuidados intensivos, cardiología, asma, dermatología, ulceras por presión…) sin necesidad de pasar ningún examen, y subvencionadas por el propio servicio de salud, posibilidad de hacer cursos disponiendo de días libres de trabajo. En resumen, la Enfermería está más viva aquí. A su vez, la experiencia profesional en el servicio de salud público puntúa en las bolsas de trabajo españolas, otro factor que me ayudo a decidirme a la hora de venir. En Enero de 2004 termina mi contrato, que inicialmente firmé por dos años, y seguramente lo renueve por unos tres o cuatro meses, no más, porque, como para todo en esta vida, existe un principio y un final. Y, a pesar de estar muy bien aquí, y de que esta experiencia ha sido la más importante y enriquecedora de mi vida hasta el momento, y la recomiendo a todo aquel que se lo esté pensando, ya estoy planeando la vuelta a España, y es que… se echa bastante de menos el calorcito de nuestra tierra y a los tuyos.
Pablo Martí Roca Enfermero
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