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p a y a s o s d e h o s p i t a l
Cuando se abrieron las puertas del Hospital Virgen de la Arrixaca de
Murcia en el año 1997 pensamos que entrábamos en un mundo casi
inaccesible. Decenas de personas se desplazaban de un lado a otro con esa
cara que sólo habíamos visto en las series de hospitales que pasaban por
la tele.
Metimos la nariz en una habitación donde intentaban pasar las horas un par
de niñ@s sin sus madres y, como no había nadie, les guiñamos un ojo y les
preguntamos si habían visto nuestra rana, que se nos había escapado. Fue
suficiente para conseguir su complicidad, Pero llegó la enfermera de turno
que siempre está con el mal turno y tuvimos que salir de allí porqué no
llevábamos bata blanca.
Ya sabíamos a que nos enfrentábamos.., Un montón de indiferencia provocada
por el exceso de trabajo, fe ciega en la santa medicina y un desprecio
inicial por una actividad que suena a mofa (la verdad es que lo es) y que
primero hay que curar al niñ@ y que después se vaya al circo.
Un espacio saturado de personal medico, personal enfermero, personal
técnico, personal de la calle, y por si faltaba poco, los payasos. Pero
había algo más, los niños/as estaban solos. No se les permite a los padres
o madres estar con ellos y por lo tanto la sensación de abandono, tristeza
e incluso terror es mayor. Algunos nin@.s tienen enfermedades muy graves,
van a morir, y eso crea un drama familiar tan grande a su alrededor que te
sobrecoge y hace que olvides cualquier técnica que hayas aprendido. Este
era el panorama allá por el 97.
Salimos del hospital con la cabeza dando vueltas a la muerte, la
enfermedad, el dolor y todo el muestrario de sufrimiento humano que te
puedas imaginar. Pensábamos que íbamos a hacer teatro para niños/as pero
eso era una incongruencia, porque lo que los niños querían, en primera
instancia, era irse de allí. Ellos no entendían el porqué de tanto dolor,
porqué su madre no está con él, porqué tiene que tomarse esa medicina,
porqué cuando llora nadie acude y tantos porqué que hacen que la mirada se
les nuble y el entendimiento huya. Sólo Queda la rabieta y el pataleo, en
el mejor de los casos, o el autismo en el peor- Aunque después hemos visto
cosas peores, como la resignación y el abandono de la lucha y por lo tanto
el desenlace fatal.
Dicen que con cada suspiro creces un poco. Nosotros crecimos mucho aquel
día. Y comenzamos el trabajo de replantearlo todo. Las consultas a las
experiencias que ya funcionaban en Europa (Cliniclown de Holanda) fue
nuestro primer paso, luego la búsqueda de especialistas en las materias
que más íbamos a necesitar: psicología infantil, tratamiento del dolor, la
muerte y todos esos aspectos que envuelven al ser humano que sufre. Pero
también teníamos que mirar en nuestro interior- No podíamos llevarnos el
enfermo a casa. Era una cuestión de higiene mental y eficacia en el
trabajo- Así que nos embarcamos en trabajos internos de esos que ahora se
llaman de crecimiento personal pero que, en definitiva se trata de saber
quién eres y porqué haces lo que haces. Y con este bagaje aprendido, una
maleta llena de sorpresas, el corazón palpitando por el primer encuentro y
una nariz roja como la sangre que todos compartimos iniciamos nuestro
primer día en el hospital en mayo de 1998. Ya no hablábamos de una
actividad de voluntariado, necesitábamos una profunda dedicación por parte
de nuestros payasos (cursos de formación, ensayos, especialización en
disciplinas como la enfermedad, duelo, acompañamiento a terminales...) Y
Pupaclown, Payasos de Hospital apostó por la profesionalización de nuestra
actividad.
Empezamos en el Hospital arropados con todo el respeto médico por Miguel
Ángel Gutierrez Cantó (Jefe de Cirugía Pediátrica) y José Ruiz Jiménez
(Coordinador del Hospital Infantil Virgen de m la Arrixaca) para el resto
del personal sanitario fue una sorpresa este grupo de payasos que quedaban
tan lejos de los payasos que hasta ese momento habían conocido (los
payasos del circo). Pronto se demostró que era un servicio muy necesario e
incluso ahora podríamos afirmar que imprescindible.
Entre todos hemos hecho un buen equipo, ellos se ocupan de sanar lo físico
y nosotros nos ocupamos de las almas. Lograr que estos niño@s sometidos a
interminables tratamientos recuperen su capacidad de soñar y vuelvan a
sentirse niñ@.s es nuestro objetivo- Pupaclown. Payasos de Hospital acude
todos los lunes, martes, jueves y viernes del año al Hospital Infantil
Virgen de la Arrixaca, Tenemos una oficina en Murcia en la calle Alfaro,
10. 4° ¡zda. abierta al publico de lunes a viernes de 10 a 14 h. Tel. 968
21 64 52. Para cualquier cosa aquí estamos.
Pupaclown, payasos de Hospital
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