Sección de Intercambios Prácticos (SIP)

 

Educación grupal

 

Cojo esta mañana lápiz y papel con el propósito de intentar reflejar una experiencia personal, de la manera, que transmita las emociones vividas y motive a otros profesionales a intentar experimentar lo que yo he vivido.

Soy diplomada en enfermería y mi experiencia profesional ha estado más cercana a la actividad docente, aunque no he perdido nunca el contacto con la asistencial. Por mi trabajo estoy acostumbrada a ponerme delante de personas adultas con el aplomo que da la experiencia y la seguridad de conocer los contenidos tratados, pues bien, todo esto no me sirvió de casi nada el día que, como vocal de AMED, decidí colaborar con Margarita Flores en un grupo de autoayuda de niñ@s diabéticos en el centro de salud de Sta. M" de Gracia.

Desde un primer momento el proyecto me resultó muy interesante. aunque reconozco que mi inexperiencia en este tipo de educación me provocó serias dudas, el hecho de tener como maestra a una gran profesional me allanó el camino y tome la firme decisión de involucrarme en el proyecto.

En un principio sentí una eran incertidumbre porque de todos es sabido que el pensamiento de un niñ@ es totalmente imprevisible v. aunque todas las sesiones iban a tener un hilo conductor, siempre podían surgir preguntas inesperadas que me hicieran ser consciente de esa inexperiencia anteriormente citada.

Era sorprendente el dinamismo de estos niñ@s- A cada sesión llegaban cargados de anécdotas, experiencias y dudas, estas últimas motivadas por las noticias que llegan a sus oídos sobre su diabetes.

Lo más gratificante, lo que me hacía volver a casa sintiendo que esto merecía la pena era la consecución de los objetivos que se fueron marcando sobre la marcha: un niño comenzó a autoínyectarse solo la insulina, unos padres permitieron a su hija ir de viaje de estudios, otra niña muy tímida intervino en una charla que ellos dieron a sus padres y familiares al final de las sesiones, ... Cada tarde fue un intercambio mutuo de información, experiencias y sentimientos, ellos fueron conociéndose mejor como diabéticos y nosotras compartimos sus dudas, inquietudes y miedos.

Cuando me fui dando cuenta de que el provecto finalizaba, fui consciente de que tenía que transmitir mi experiencia a todos esos enfermeros v enfermeras, que aún teniendo contacto diario con niñ@s diabéticos no terminan de dar el paso de utilizar la educación grupal como herramienta de n trabajo.

Los comienzos siempre son difíciles pero la experiencia me dice que si de algo me arrepiento es de no haber hecho esto antes. Todos sabemos que hay que invertir tiempo y esfuerzo que no se van a ver compensados económicamente, pero se recibe tanto a nivel personal y profesional que tengo que terminar diciendo:- HA MERECIDO LA PENA.

Mª Dolores Rodríguez Rabadán

Vocal de la AMED