Cultural

    Un paseo por Cartagena

 

 

Te invito a ti curioso viajero a conocer esta ciudad, su historia y su encanto.

Permíteme ser tu guía en este paseo para viajar en el tiempo y sentir el pulso que a través de los siglos esta ciudad ha recibido.

¿Por qué no comenzar por el lugar donde se ubicó la Muralla Púnica?, y poder observar lo mismo que Escipión al conquistar este sitio estratégico, militar y comercial, convirtiéndose en un puerto abierto a todas las culturas, dándole el esplendor que las ruinas romanas de la Casa de la Fortuna, el Augusteum y el Decumano nos dejan ver.

No te pierdas, mientras viajas hacia la época romana por las calles San Diego y Duque, los edificios de estilo Modernista y Ecléctico -el edificio de La Milagrosa, y el Palacio de Aguirre-; y si continuamos nuestro recorrido nos adentraremos en el centro comercial de la ciudad, siempre bullicioso. Buscaremos el Gran Hotel, para admirar su blanca y elaborada fachada, la Casa Llagostera para adorar a sus dioses, la Casa del Marqués de Casatelly, conocido como el Casino de Cartagena, la Casa Cervantes con sus singulares puertas, y seguiremos en busca del mar para llegar a la Plaza del Ayuntamiento y admirar la monumentalidad de la Casa Consistorial. En la misma plaza, encontraremos las palabras que Cervantes dedicó en “El Viaje del Parnaso” al puerto de Cartagena, dársena natural custodiada por dos faros y vigilada por la isla de Escombreras. Fijaos en las fortificaciones que aquí y allí podemos descubrir en los montes que la rodean, huellas del poderío militar siempre presente en la ciudad.

Si continuamos, descubriremos el legado de Isaac Peral a su ciudad natal, el submarino que lleva su nombre, y si nos apetece, daremos un paseo en barco para poder contemplar en primera línea el perfil de la costa que el paso del tiempo ha modelado.

¿Sientes hambre viajero? para reponer las fuerzas comeremos un buen caldero, plato típico de arroz y pescado que nos impregnará del sabor marinero de esta tierra, y tras un buen café asiático, continuaremos nuestro paseo hacia el lugar donde Asdrúbal tuvo su palacio, mirador excepcional para contemplar todo el conjunto de la ciudad. Hacia el sur el mar, hacia el este el llamado Castillo de los Moros y el Antiguo Hospital de Marina, actual Universidad Politécnica, hacia el norte toda la ciudad, sus cinco colinas y cúpulas de iglesias, destacando la de la Iglesia de la Caridad, lugar de culto para todos los cartageneros, ya que allí se venera a la patrona de la ciudad la Virgen de la Caridad.

Acompáñame y te enseñaré un gran tesoro que poco a poco está viendo la luz, el Teatro Romano, legado de la gran urbe que fue Cartago-Nova, que en poco tiempo volverá a resplandecer como lo hizo en aquella época.

Seguiremos nuestro camino para adentrarnos, volviendo sobre nuestros pasos, en el centro comercial de la ciudad y seguir admirando las obras modernistas que la adornan: la Casa Pedreño, la Casa Dorda y Zapata.

No quiero, amigo mío, que te vayas sin conocer la Cartagena moderna con su multitud de tiendas y bares para pasar una buena tarde antes de retirarnos a descansar.

Mi paseo contigo ha terminado. Te dejo que disfrutes y deseo que lo que has visto y sentido no lo olvides.


 

PARA DORMIR.

Hotel Los Habaneros, C/ San Diego nº 60, ubicado en las cercanías del centro histórico de Cartagena, antigua posada construida en el siglo XIX que ha ido con el paso del tiempo mejorando en confort y servicio, hasta llegar a nuestros días proporcionando un ambiente agradable y un lugar ideal para degustar los típicos platos cartageneros.
 

DÓNDE TAPEAR.

La tasca del Tío Andrés. C/ Alfonso XIII, 46. Ideal el marisco y el pulpo.
La Tartana. C/ Puertas de Murcia. Gran variedad de tapas.
Kiosko FÉNIX.- C/ Campos. Es uno de los pocos lugares típicos que quedan en Cartagena. Muy típico en Semana Santa después de ver salir a los Granaderos Marrajos y a los Judíos Marrajos el Jueves Santo, tras cantar la Micaela.
PARA TOMARSE UNA COPA.
Un buen lugar para una copa es la zona del puerto, nueva zona de marcha de Cartagena, que te permite disfrutar de una buena copa en sus terrazas o un buen baile si así lo deseas. Nos encontramos varios ambientes con un escenario inigualable: la bahía de Cartagena.
 

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UN LUGAR PARA PERDERSE


Si la mañana está clara y despejada podemos programar una excursión a cualquiera de las baterías militares de los alrededores de Cartagena. Aún siendo zona militar, se pueden visitar por estar abandonadas (alguna de ellas casi en estado ruinoso), pero no os desaniméis por esto ya que la visita merece la pena por las vistas que podemos contemplar, incluso llegando a ver el perfil de la costa africana en los días despejados.
Os recomiendo la Batería de las Cenizas, a la que se accede desde una bifurcación de la carretera que va hacia Portman. La subida no es muy difícil y el paseo es agradable, curiosa es la entrada del recinto ya que imita un altar azteca, está flanqueada por dos cabezas de pumas, los impresionantes cañones Vickers que protegían la costa junto a su batería gemela Castillitos -situada en Cabo Tiñoso cerca de la Azohía- no dejarán indiferente al visitante.
Las vistas son espectaculares: la bahía de Portman, las playas de Calblanque, Cabo Tiñoso, La Manga… Curioso es ver a los barcos encargados de la cría del atún cerca de las almadrabas.
Si nos apetece quedarnos en este lugar privilegiado y disfrutar de un buen bocadillo y un atardecer en buena compañía, el lugar lo merece.