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LAS
GANAS DE VIVIR Y LA RISA: LA MEJOR MEDICINA. LA
EXPERIENCIA DE UN TALLER DE RISOTERAPIA. Desde
siempre se ha dicho que la risa es la mejor medicina. Hoy eso está
ampliamente probado, y como más vale prevenir que curar, empecemos
sonriendo. La
risa nos ayuda a relajarnos, eliminar tensiones y combatir el estrés.
Estimula la producción de ENDORFINAS, “la droga de la felicidad”, una
hormona que segrega el cerebro y que produce bienestar, es antidepresiva y
disminuye incluso el dolor físico. Aumentan las defensas del organismo.
Se masajean los órganos internos debido a las contracciones del
diafragma, estimula el sistema circulatorio, respiratorio y es buena para
el estreñimiento. Es
de los pocos placeres sanos, baratos y que no atentan contra la salud,
sino que alargan la vida. La
mejoría de las personas convalecientes de intervenciones quirúrgicas o
enfermedad crónica ya está ampliamente demostrada y reconocida en el
sistema sanitario; Patch Adams fue el primero, hoy día la presencia de
los clowns o payasos especializados en los hospitales de cada vez más
ciudades españolas y de todo el mundo es una prueba de los efectos terapéuticos
de la risa y del buen humor. Así
lo afirma también, por poner un ejemplo documentado, el director Raimond
Moody, en su libro “Humor y Salud” y la experiencia del periodista y
escritor Norman Cousins, en su libro “Anatomía de una enfermedad”. Norman
Cousins gravemente aquejado de una enfermedad anquilosante, con fuertes
dolores y con una posibilidad sobre quinientas de curarse, no se resigna,
y apoyado por su médico, decide encontrar en sí mismo la fuerza para
curarse. Para no molestar a sus vecinos en el hospital, se instala en una
habitación de hotel con un proyector, toda la filmografía de los Hnos
Marx, algunos programas de televisión de la ventana indiscreta y libros
de chistes que le lee su enfermera. La mejoría fue tan rápida como
impresionante, hasta la total curación. Diez minutos de carcajadas
equivalían a dos horas de dormir sin dolor. Pero
la risa no es sólo una medicina para el cuerpo, sino también para el
alma. A nivel psicológico la risoterapia es una herramienta que nos ayuda
a superar las inhibiciones y los bloqueos en la comunicación,
derribando los muros que nos separan de los demás. El
taller es un laboratorio, un espacio seguro donde, consiguiendo
previamente un clima grupal cohesionado, cercano y positivo, poder
lanzarse a la destrucción del sentido del ridículo y reír con todos por
puro placer. Crece
la espontaneidad y la autoestima. Nos hace más libres ayudándonos a
romper nuestras etiquetas de hieratismo y gravedad. Descubrimos
que el/la niño/a que llevamos dentro no ha perdido las ganas ni la
capacidad de divertirse, partirse de risa, y no sólo eso, sino que además
nos lo reclama, nos lo pide y nos premia con el regalo de nuestra eterna
juventud: La capacidad de sorpresa, de juego y de espontaneidad. Fuera
el falso mito de no reír porque me salen arrugas, que convierte la risa
en una mueca artificiosa. Al reír tonificamos los músculos del rostro,
devolviéndoles tersura y juventud. Se iluminan los ojos y se muestra lo
mejor de nosotros mismos. Siempre es un regalo una sonrisa abierta y una
risa espontánea. Contagia relajación y cercanía. La risa es increíblemente
contagiosa. Nada
de esto es nuevo, así que, toca desaprender la seriedad y volver a reír.
El comentario que más escucho en un taller de risa suele ser : “no
recuerdo el tiempo que hacía que no me reía así”, “Qué falta me
hacía.” Esta sociedad tiene ganas de reír. Necesidad de reír. Y pocas
oportunidades de hacerlo. Ah,
y por favor, olvidemos la “trascendentalización” espirituosa y las
teorizaciones. Nunca faltará quien nos coma el tarro hasta con doctrinas
sobre algo tan natural como universal. Defiendo
sin embargo los buenos espacios, los buenos profesionales, preparados en
diversas técnicas de Formación Actoral, Animación Sociocultural y
Psicoterapia, las tres fuentes de donde se nutre este arte, y que ante
todo, requiere un gran sentido del humor, generosidad y poner el corazón.
Y haberlos haílos. Que
disfruten del taller y…………………………………….a
reirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. Antonio
Martínez Sánchez. Monitor
de Risoterapia. Lcdo.
en Artes Escénicas. Clown profesional y Psicoterapeuta.
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