Entrevista a Juana Hernández Conesa

EL ESPÍRITU UNIVERSITARIO Y LA ENFERMERIA.

1.- La enfermería de hecho y de derecho en España está en la Universidad. ¿Qué cree que le faltaría?

Es una cuestión complicada, sobretodo en un momento de convergencia con Europa de los Planes de Estudio. En cualquier caso la asunción de los postulados seculares universitarios es imprescindible. Ser universitarios es una forma de estar en el mundo, de ver el mundo; y ninguna ley los otorga. Hemos de ir al espíritu, a la esencia de la Universidad y conquistar para la disciplina enfermera esa condición, sin la cual seguirá en una situación de desventaja histórica con respecto a otras.

Hemos de formar estudiantes universitarios, con la curiosidad intelectual suficiente para ser después excelentes enfermeros.

No hemos de establecer dicotomía entre mano y cerebro, el profesor les debe invitar a nutrirse -a los estudiantes-, por de pronto para pensar; pero en último y definitivo término para vivir.

En mi opinión, éste es el gran reto al que se enfrenta la disciplina enfermera, tanto como diplomatura como con la anhelada licenciatura, que todos deseamos.

2.- En cuanto a los grados académicos, ¿qué opina sobre las diplomaturas en general y la de enfermería en particular?.

Nunca antes se habían contemplado tantas diplomaturas en la Universidad -una de las instituciones más antiguas de Occidente- con ocho siglos de historia.

Responden más a una necesidad social que intelectual. Lo que hace que estas titulaciones de “grado medio”, tengan algunas dificultades dentro de la institución y se sientan poco arraigadas en el contexto y en la naturaleza universitaria.

 En las Ciencias de la Salud es donde existe mayor dificultad para encontrar un camino hacia el segundo y tercer ciclo, dentro de las llamadas titulaciones afines.

Los “puentes” para obtenerlos -los ciclos superiores para la Enfermería- están en la Antropología y en la Biblioteconomía, entre otros.

En mi opinión, estos caminos, legítimos, pueden alejarnos de la idea de construir un cuerpo de conocimientos enfermero propio y claramente diferenciado.

3.- Su Tesis Doctoral versó sobre “Historia y Teoría de la Enfermería”, imagino el esfuerzo ímprobo y al mismo tiempo la satisfacción de haberla leído con gran éxito, según me consta, ¿qué puede contarnos de ella?

Fue una etapa de mi vida muy interesante de la que ya han transcurrido casi ocho años. Anhelaba desde 1982, que terminé mi licenciatura, poder obtener el máximo grado académico; otras ocupaciones y afanes me habían distraído de ello. Finalmente pudo ser y además con un tema por y para la Enfermería.

La tesis me dejó muchas dudas y con ellas sigo trabajando. Cumplió, pues, con su objetivo.

En ella se realizó -como principio externo para constatar la hipótesis planteada- un análisis bibliométrico -de literatura enfermera- de los años comprendidos entre 1842 a 1996 utilizando para ello, los fondos bibliográficos de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica.

Entre los datos más significativos hallados en el estudio, está el número de publicaciones entre los años 1842 a 1959. Sólo 42 libros, de temática muy variada y donde prima la divulgación de conocimientos de la Medicina.

En más de un siglo estudiado podemos también advertir, que Florence Nightingale no fue un líder intelectual.

También se pudo advertir la gran heterogeneidad doctrinal, como principio interno. Los hallazgos nos confirmaron la hipótesis en cuanto a la situación de Construcción de la Enfermería como disciplina científica, lo que hace de ella una materia sumamente interesante para seguir investigando.

 

4.- El bagaje científico enfermero, ¿en qué momento se encuentra según su opinión.?

Se han dado pasos importantes y necesarios, pero no suficientes. Con respecto a las Teorías Científicas sigue habiendo lagunas u obstáculos epistémicos que impiden un avance certero y preciso del corpus doctrinal de la Enfermería.

Existe todavía una devoción a la autoritas, algo que podemos ver reflejado en la celebración del 12 de mayo como “Día Internacional de la Enfermería”. Día del nacimiento de Nightingale.

 Si leemos con detenimiento el Prefacio del libro de Florencia Nightingale: “Notas sobre Enfermería”, dice textualmente: “se le reconoce -a la Enfermería- como el conocimiento que todo el mundo debe tener, distinto del conocimiento médico, propio solamente de una profesión”. El texto no deja lugar a dudas. La Enfermería es considerada “conocimiento común” frente al “conocimiento científico” que hubiera sido lo deseable. No persiguió nada más que laboralizar en el mundo anglosajón una actividad ausente en su entorno, desde los tiempos del cisma Cristiano.

Hemos de acostumbrarnos a revisar con intención propedeútica y espíritu crítico estos legados, así se contribuiría a extinguir la costumbre secular de creer en los dogmas, costumbre totalmente acientífica. La necesidad de refutar con criterio es, a mi juicio, el camino más ortodoxo para hallar el mañana explicativo de la Enfermería.

 

5.- Según se desprende de lo anteriormente comentado ¿es D. Orem, la primera enfermera que teoriza desde la praxis enfermera?, ¿es posible su puesta en práctica en nuestra realidad?.

Dorothea Orem es una de las muchas personas que se encuentran trabajando en la elaboración de una teoría científica que permita el desarrollo científico de la Enfermería, entre otras célebres investigadoras, como la conocida Virginia Henderson o Martha Rogers. La diferencia que contiene la teoría de Orem es que ha sido capaz de hallar un concepto, el autocuidado, por el que se pueden desarrollar hipótesis de investigación propias de la Enfermería y que no dependen ni se fundamentan en la adaptación de teorías científicas de otras disciplinas.

En cuanto a su aplicación práctica, al menos en la realidad española sí es posible su puesta en práctica sobre todo en la Atención Primaria. De hecho, hace unos años desarrollamos un curso para profesionales de Atención Primaria de Murcia basándonos en esta teoría. Sin embargo, ignoramos el grado de repercusión que ha tenido ante la falta de fondos para este tipo de formación e investigación básica.

Como profesora trato de transmitir a los estudiantes estas ideas, ya que ellos son en mi trabajo lo más importante, aunque no quiero decir con ello que mis asignaturas sean para ellos las más importantes. Ellos ingresan en los estudios de Enfermería con unas “ideas previas” sobre lo que esperan obtener, y en modo alguno, es prioritario el pensamiento a la acción. Con posterioridad cambian de idea. Es un reto que me apasiona afrontar cada curso.

 

6.- Hemos entendido que la Enfermería es una profesión de mujeres, ¿en qué nos beneficia o perjudica esta creencia?.

En efecto, es más una creencia que una circunstancia histórica contrastada.

Por ejemplo, durante la Edad Media hubo monjes y monjas que se dedicaron al cuidado de los enfermos y desvalidos. Sin embargo, fue durante la Contrarreforma cuando más se incrementó el número de hombres practicando la Enfermería. La asunción de que es una profesión de mujeres viene de dos fuentes: la primera, y más concreta, es la influencia de Florence Nightingale con la creación de su escuela de enfermeras. La segunda, y más abstracta, aunque no por ello menos influyente, es la concepción generalizada de que existen conocimientos o actividades propias de hombres y mujeres, que tiene un origen sociopolítico.

 

7.- Para finalizar, nos gustaría saber en qué momento científico se encuentra. Y en cuanto a su tiempo libre: ¿a qué lo dedica?.

-          Continúo con las líneas básicas de investigación en las que siempre he trabajado: la Teoría y la Historia de la Enfermería, junto a la Profa. Dra. Paloma Moral de Calatrava. A la que me cupo el honor de codirigir su Tesis Doctoral, que versó sobre: “El Arte de las Comadres en los Tratados médicos Bajomedievales (Siglos XIII- XVI)”, y cuya calificación fue de sobresaliente cum laude. Continúo investigando en las relaciones entre la Enfermería y la Universidad, y en la actualidad estoy preparando una investigación de los fundamentos epistemológicos de la filosofía Nightingale. Por ello, y ante estas nuevas líneas de interés científico que he ido desarrollando, hemos creado un nuevo grupo de investigación, dirigido por el Prof. Dr. Alejandro García Avilés, en el que estamos más implicadas con las líneas históricas en las que se fundamentan nuestros intereses.