Osteopatía: un enfoque integral de la salud
En el S. XIX, el Dr. Andrew Taylor Still (1828-1917), médico del ejército de los EEUU, intentó comprender los mecanismos que regulaban el ciclo salud-enfermedad con la única ayuda de sus manos. Palpando, buscaba diferencias de temperatura entre unas zonas y otras, diferencias de coloración, movilidad, o cualquier otro indicio que le ayudara a entender el mecanismo de actuación del cuerpo humano. Un buen día observó que un niño afectado de disentería hemorrágica tenía el abdomen frío, mientras que la parte baja de la espalda estaba muy caliente. Comprendió que las contracturas de la espalda estaban relacionadas con un mal funcionamiento del intestino. Movilizó al niño, en un intento desesperado por hacer algo, y cuál no sería su sorpresa cuando al día siguiente se había curado de la disentería. Still sacó sus propias conclusiones: al liberar la zona había facilitado la afluencia de sangre, permitiendo la llegada del sistema defensivo propio del organismo. Ese sería el inicio de la osteopatía (1).
Desde entonces y hasta nuestros días las técnicas se han ido perfeccionando y han cambiado bastantes conceptos y postulados de los que pronunciara Still, pero en esencia hay algo que no ha cambiado, la osteopatía trata de hacer un tratamiento global, integrando todos los sistemas del paciente y tratando de ver las posibles interacciones entre ellos.
Actualmente la osteopatía se define como "un acercamiento diagnóstico y terapéutico manual a las disfunciones de movilidad articular y tisular en general, en lo que concierne a su participación en la aparición de enfermedades".
El osteópata debe realizar una valoración de la patología del paciente, tanto a nivel local como sus implicaciones con el resto de sistemas del organismo. Así pues, se estudia al paciente desde un punto de vista global, tratando de determinar las posibles causas de la patología que éste presente, a través de la anamnesis, exploración, auscultación, etc, y teniendo siempre muy presente la anatomía, fisiología y biomecánica del organismo, así como utilizando las pruebas complementarias necesarias que pudiera aportar el paciente: RMN, TAC, RX, etc...
Una vez valorado el paciente, el tratamiento irá destinado a devolver la movilidad fisiológica de todos los tejidos del cuerpo, para normalizar así las informaciones nerviosas en disfunción. Cuando existe una disfunción vertebral ("bloqueo") existe una alteración de la información que concierne a ese nivel vertebral: nervios motores, sensitivos y vegetativos se verán afectados (2). Así pues, una alteración en la biomecánica de la vértebra D5 supone una alteración de la información sobre el nervio esplácnico mayor y una posible repercusión sobre la inervación vegetativa del estómago, predisponiendo así a una posible gastritis; o una alteración de la vértebra C6 puede degenerar en una alteración de la inervación simpática del codo y, debido a la vasoconstricción mantenida en el tiempo, crear una alteración del trofismo de la musculatura epicondílea, predisponiendo a las inflamaciones por microtraumatismos (epicondilitis).
Así pues, según la teoría osteopática, cuando existe una disfunción vertebral, tenemos también una alteración de la biomecánica y función de todas las estructuras en relación con ese segmento vertebral, ya sean órganos, músculos, nervios, etc.... Es por esto que el tratamiento osteopático aborda el tratamiento de los sistemas articular, visceral y craneal, conjuntamente.
La osteopatía es conocida por espectaculares resultados en el tratamiento de patologías osteoarticulares como tortícolis, lumbalgias, esguinces, etc..., pero también se muestra muy efectiva en el tratamiento de patologías ginecológicas (dismenorreas, prolapsos uterinos leves o moderados, alteraciones del ciclo menstrual), digestivas (gastritis, dispepsia, hernia de hiato, estreñimiento, colon irritable), nerviosas (ciáticas, cruralgias, neuralgia cérvicobraquial, neuralgia de Arnold), cefaleas y migrañas, etc…
Es pues, una importante ayuda en el tratamiento de muchas patologías dado
que permite, con un menor grado de intervención medicamentosa, la estimulación del organismo para que él mismo sea el que se recupere.
Hoy en día no existe ninguna normativa nacional que regule a los osteópatas, y a falta de ella nos encontramos con cursos de osteopatía que varían entre pocas semanas y 5 ó 6 años, o entre postgrados universitarios y seminarios en academias privadas.
Dado que nos encontramos en un momento de transición hasta que nuestro país regule la práctica de la osteopatía, como ya lo han hecho Francia, Bélgica, Alemania y Reino Unido, no tenemos más opción que recomendar a los pacientes que, antes de ponerse en manos de un osteópata o pseudo-osteópata, se informe de la formación y titulación que respalda a ese profesional como único modo de selección objetivo posible para abordar el tratamiento con un mínimo de garantías dado que, recordemos que las técnicas manipulativas articulares no están exentas de riesgos y existen contraindicaciones a su aplicación que el profesional debe, basándose en sus conocimientos y experiencia, saber detectar.
Por último, señalar que el concepto que se tiene del osteópata como "esa persona que te hace sonar los huesos" no es del todo correcta, porque si bien en algunas técnicas se busca generar una apertura rápida y controlada de la articulación, con el consecuente chasquido articular, existen otras muchas que son más suaves y relajantes encaminadas a la movilización articular, visceral o craneal, igual o más efectivas si cabe que el "crujido" clásico, y que son de elección en el tratamiento de personas en las que supongan un riesgo las anteriores, como es el caso de ancianos, mujeres embarazadas, niños, etc…
Así pues, la osteopatía es una disciplina sanitaria que tiene mucho que aportar para mejorar la calidad de vida y bienestar del paciente, reduciendo positivamente la necesidad de intervención medicamentosa y/o quirúrgica en patologías en las que clásicamente se recurre a ello, como es el caso de ciáticas, lumbalgias, hernias discales (3), migrañas, etc..., y evitando así los efectos secundarios derivados.
Paloma Botía Castillo - Fisioterapeuta
David Fernández Rodríguez - Fisioterapeuta
Bibliografía:
(1) RICARD, F - SALLE, J. L. Tratado de osteopatía.
Mandala Ediciones. 1991
(2) KORR, I. Bases phisyologiques de l´ostéopathie.
SBO 1982.
(3) RICARD, F. Estadística comparativa en los tratamientos de lumbociática por hernia discal.
Revista científica de terapia manual y osteopatía, nº 13, 11-21
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