La Normalización en las Publicaciones Científicas
El crecimiento exponencial de la ciencia, la diversidad de revistas y publicaciones científicas, y la facilidad de publicación en sitios web, cada día más accesibles; hacen necesaria una normalización de las publicaciones científicas. La normalización facilita el trabajo de todos los agentes del circuito de información primario (autores, impresores, editores, lectores) y secundario (bibliotecarios, documentalistas, directores de centros y sistemas de información). Esto incide en la difusión de las revistas, por cuanto se condiciona su presencia en las bases de datos bibliográficos y determina la calidad de los estudios bibliométricos, y por tanto, repercute en la evaluación de la ciencia(1) .
El hecho de que un artículo científico cumpla unos requisitos en la organización de sus contenidos, contribuirá en gran medida a facilitar la transmisión de sus innovaciones o hallazgos. La importancia llegará a ser tal que, en algunas ocasiones, se juzgará la calidad de nuestra investigación incluso antes de leer el propio informe, solo ateniéndose a aspectos como la organización de contenidos, la presentación de referencias bibliográficas, la lectura del resumen o el título del mismo.
Pero a la hora de exponer el fruto de nuestra investigación, ¿cómo distribuimos la información que necesitamos comunicar?. El tipo de estudio que estemos realizando determinará, el curso de la investigación y los apartados y subapartados que compondrán el documento final. A pesar de esto, algunos epígrafes no deben faltar en ningún artículo científico; independientemente de la investigación que se trate; cualitativa ó cuantitativa: ECA (Ensayo controlado y aleatorizado), estudios de cohortes, casos y controles, descriptivos, casos clínicos, y también las revisiones sistemáticas (sobre éstas últimas, la Colaboración Cochrane es una guía importante). Si tenemos intención de publicar en una revista científica concreta, deberemos de conocer los requisitos de presentación que exige su grupo de redacción. Estos requisitos afectarán a la organización de contenidos, idioma, soporte de la información, referencias bibliográficas, extensión, etc.
¿Quién está detrás de esta normalización?. Organismos internacionales como ISO (International Organization for Standardization) y nacionales como AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación) entre otras, son los encargados de favorecer la normalización en el mundo. En el año 87 presentaron unas normas que responden a estas necesidades de normalización en las publicaciones científicas, concretamente en la redacción de las referencias bibliográficas. Estas normas son la ISO 690:1987, sobre documentación y referencias bibliográficas; que tiene un referente en AENOR: UNE 50104:1994(2) . Y la norma ISO 690-2:1997 sobre documentación referida a las nuevas tecnologías de la información. Ambos documentos originales, se pueden comprar en la web oficial de la ISO (3) .
De manera cada vez más frecuente los trabajos de investigación, informes, etc.; señalan documentos y otros recursos de información, publicados en formato electrónico. Estos recursos disponibles en redes tienen unas peculiaridades que los diferencian de cualquier otro tipo; su movilidad (cambios de localización) y su facilidad de modificación continua, les confieren cierta singularidad. A este respecto, otras entidades han elaborado directrices para citar documentos electrónicos como la NLM (National Library of Medicine), en 1998 la MLA (Modern Language Association of America), la APA en 1994 (American Psychological Association), así como algunas propuestas personales (4) .
En el campo de la biomedicina, existen unos requisitos de uniformidad que afectan exclusivamente a publicaciones biomédicas. Se trata del llamado Estilo Vancouver, establecido por un grupo de directores de revistas biomédicas, que evolucionó hasta convertirse en el ICMJE (International Commitee of Medical Journal Editors). Sus requisitos de uniformidad para el formato de los manuscritos enviados a sus revistas, incluyen las directrices para las referencias bibliográficas desarrollados por la NLM de los Estados Unidos, y fueron publicados por vez primera en 1979. La última actualización es del año 2001 y se puede consultar libremente, en inglés (5) , y traducidas literalmente al castellano en múltiples webs (6) . Aunque estos requisitos van dirigidos a los autores para orientar la elaboración de sus trabajos, muchas revistas los han utilizado como criterios de publicación.
Las normas Vancou er reconocer (aunque no de forma obligatoria, ni para todos los tipos de investigadores), los siguientes encabezamientos: Introducción, Métodos, Resultados y Discusión. Tras el Resumen del trabajo, se deberán especificar de tres a diez desciptores (palabras clave normalizada, destinada a la indización de documentos) que necesitaremos en indización del artículo en las bases de datos, para su posterior recuperación. Para ello, se deberán utilizar (siempre que sea posible) los términos del Medical Subject Headings (MeSH) del Index Medicus (7). Las referencias bibliográficas se nombrarán por orden de aparición en el texto, y en la citación de revistas científicas; se utilizarán el listado de abreviaturas de títulos, elaborado por el Index Medicus. A diferencia de otras normativas, éstas permiten nombrar los seis primeros autores de un trabajo. Por otro lado, nunca se deberán incluir los nombres de los pacientes, ni tampoco sus iniciales. Estos serían en resumen, algunos de los requisitos de uniformidad que se establecieron en Vancouver.
Queda claro pues que, si pretendemos dar rigor científico a nuestro trabajo, si queremos que nuestras investigaciones gocen de la mayor difusión; tendremos que recurrir a la normalización de las publicaciones científicas, como factor de mejora importante de la información científica
Begoña Franco Tovar
Diplomada en enfermería, Licenciada en Ciencias de la Documentación.
Bibliografía
(1) DELGADO LÓPEZ-CÓZAR "Incidencia de la normalización de las revistas científicas en la transferencia y evaluación de la información científica". [en línea] Rev Neurol 1997; 25(148):1942-1946 [Consulta:21/04/03] Disponible en:
< http://www.revneurol.org/web/25148/d1481942.pdf>
(2) ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE NORMALIZACIÓN Y CERTIFICACION [Consulta:21/04/03], Disponible en: <http://www.aenor.es>
(3 )INTERNATIONAL ORGANIZATION FOR STANDARDIZATION [Última modificación:2003-03-06], [Consulta:21/04/03] Disponible en: <http://www.iso.ch/iso/en/ISOOnline.openerpage>
(4) ESTIVILL A., URBANO C. Cómo citar recursos electrónicos [en línea] Barcelona: Universidad de Barcelona, Mayo, 1997. [Consulta:15/04/03] Disponible en : <http://www.ub.es/biblio/citae-e.htm#arti>
(5) INTERNATIONAL COMMITTEE OF MEDICAL JOURNAL EDITORS. Uniform Requirements for Manuscripts Submitted to Biomedical Journals [en línea], [Ultima actualización: Oct/01], [Consulta:21/04/03], Disponible en: <http://www.icmje.org/index.html>
(6)WEB MEDICA DE RAFA BRAVO, Requisitos de uniformidad para manuscritos presentados revistas biomédicas [en línea] Rafael Bravo Toledo [Ultima actualización: Sept./02]. [Consulta:21/04/03], Disponible en: <http://www.infodoctor.org/rafabravo/uniformcast.htm>
(7) NATIONAL LIBRARY OF MEDICINE, (en línea) National Institutes of Health, Department of Health & Human Services, United States (Ültima actualización,: abril/02), (Consulta: 21/04/03), Disponible en: <http://www.nlm.nih.gov>
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