Cuidado e higiene de las mamas

La lactancia es un periodo normal, una consecuencia natural de dar a luz, por lo que no hay ninguna necesidad de "preparar el pecho" durante el embarazo ni tras el parto.

Lo mas importante es conseguir una técnica y postura correcta al dar de mamar.

Antes de cada toma hay que lavarse las manos con agua y jabón, pero no las areolas ni los pezones

Si tus pechos se encuentran hinchados y duros

Antes de la toma, el calor local en las mamas (una ducha suave y caliente, manta eléctrica, bolsa de agua caliente.-.) puede facilitar la salida de la leche.

Masajéate el pecho, y sácate un poco de leche. Tu enfermera o matrona puede enseñarte. Cuando la leche sale con más facilidad, ponle a mamar.

Da el pecho más a menudo, cada hora y media o dos, dejándole terminar el primero. Es mejor un pecho bien tomado que dos a medias.

Si el niño no mama lo suficiente para aliviarte, sácate un poco de leche a mano o con algún sacaleches.

Adopta diferentes posturas al amamantarlo, y asegúrate de que está bien colocado; acude a tu enfermera o matrona si es preciso.

Después de la tetada, el frío durante unos minutos puede aliviarte (bolsa de frío, no más de 20 minutos).

Grietas

Asegúrate de colocar bien el niño al pecho; acude a tu enfermera si es preciso. Y dale de mamar a menudo

Tras la toma, sácate unas gotas de leche y extiéndelas sobre pezones y areolas como si fuera crema, dejándolas secar al aire. Evita los empapadores húmedos; cambiales tan a menudo como sea preciso. Si persisten las grietas, consulta con tu matrona o enfermera.

Mastitis

Es una infección de la mama que ocurre algunas veces. Hay fiebre, dolor en la mama afectada y enrojecimiento de una parte de ella. Debes consultar con tu matrona o enfermera; no es motivo de abandono de la lactancia. En cualquier caso consulta a tu médico