|
FEDERACIÓN
DE ASOCIACIONES DE ENFERMERÍA COMUNITARIA Y ATENCIÓN PRIMARIA (FAECAP)
SALUD
PARA TODOS LA
PARTICIPACIÓN COMUNITARIA. Veinte
años después de las ilusiones de unos reformadores, lo que para
muchos ha podido ser una serie de utopías, es incuestionable que si
ha servido para introducir cambios profundos en los valores culturales
sobre la salud, y es que Alma Ata ha sido un revulsivo contra las
desigualdades entre países y entre sectores de población. El
modelo de Atención Primaria introdujo conceptos como educación
sanitaria, promoción de la salud, participación comunitaria,
cooperación, solidaridad etc., este modelo no sólo ha sido
importante de cara a la población, sino indirectamente también para
casi todos las profesionales del campo de la salud, sobre la base de
él se han consolidado nuevas orientaciones profesionales (médicos de
familia, enfermería comunitaria, trabajadores sociales). En
el caso de enfermería en España la reforma en Atención Primaria ha
supuesto un cambio sustancial en la nueva orientación de su rol
profesional, pasando de realizar tareas exclusivamente asistenciales
basadas en un modelo de
enfermedad a desarrollar también actividades de fomento, promoción y prevención a través
fundamentalmente de los Programas de Salud, así mismo también es de
destacar su papel predominante en actuaciones de carácter comunitario
y todo ello dentro del marco de un modelo
de salud. El reto de la “nueva” enfermería comunitaria ya fue
puesto de manifiesto en 1978 por el entonces director general de la
OMS el Dr. Halfdan Mahler cuando afirmaba que “allí
donde hubiera una enfermera tenía que haber un puesto de educación
sanitaria”. Entre
las funciones que enfermería realiza se encuentra la
docente/educativa dirigida fundamentalmente a transmitir a otras personas conocimientos y habilidades que
le puedan ayudar a mejorar, a mantener o a restablecer la salud de
esta y de su entorno y ello a través de uso del método científico
en lo que se denomina aplicación de la metodología de los
cuidados de enfermería.
Y es desde esta filosofía, como el colectivo profesional de enfermería
aporta especialmente a la Cartera de Servicios de Atención
Primaria una dimensión que, centrada en la educación para la salud,
hace que los distintos servicios adquieran una
dimensión comunitaria. Está vertiente se hace más patente en
algunos elementos de la Cartera de Servicios (Salud Escolar, Tarde
Joven, Programa Metadona, Detección Precoz cáncer de mama,
Vigilancia epidemiológica, etc.) que por sus características
requieren el manejo de grupos de población más o menos extensos. Intervenciones
de educación para la salud en la comunidad escolar vienen siendo práctica
tradicional en la enfermería de Atención Primaria: valoración del
medio - ambiente escolar, promoción de la higiene general y dental,
información a profesorado sobre temas de salud, el trabajo en
Institutos de Enseñanza Secundaria para la captación de jóvenes y
la transmisión de conocimientos sobre temas de sexualidad,
anticoncepción y ETS forma parte de la actividad cotidiana de las
enfermeras de los Centros
de Salud. La
atención a pacientes ADVP a los que no sólo se facilita metadona
sino que se actúa previniendo las enfermedades infecciosas tan
prevalentes en esta población o el trabajo de adherencia a la
realización de mamografías en población femenina viene siendo realizado por enfermeras.
Campañas de captación y seguimiento de TBC, vacunación
infantil, gripe o tétanos en adultos de riesgo han constituido una
actividad que no sería posible sin la dedicación del personal de
enfermería.
Podrían nombrarse otras muchas actividades realizadas por
enfermeras en el ámbito de lo comunitario, pero quizás las anteriores por su extensión a la práctica totalidad de
las Zonas Básicas y Centros de Salud sean las más representativas
del trabajo enfermero en esta área.
No obstante, otras actividades son posibles desde nuestro campo
de acción y deben ser
abordadas por corresponderse con grupos de población de gran
magnitud, para los que se dispone de intervenciones eficaces con un
coste razonable, como son las intervenciones antitabaco,
antiansiogenas, etc.
Por otro lado hay que indicar que la propia administración
sanitaria, al menos en determinadas comunidades autonómicas, no le da
el reconocimiento que se merece este tipo de actuaciones. No se
recogen datos de estas actividades en los sistemas de información, el
volumen de trabajo que generan no se pondera adecuadamente al
contabilizarse su realización como una actividad equiparable a
cualquiera otra del centro de salud cuando su potencial de consecución
de objetivos es mayor que otras muchas. Se
hace necesario que la
administración pública revierta más recursos a la Atención
Primaria, todavía infradotada respecto a los países de nuestro
entorno, como también lo es la proporción enfermera/médico
llamativamente baja y que se ha reducido desde 1985, al contrario que
en Europa; que asuma la importancia real que las actividades
comunitarias tienen para el bienestar de la ciudadanía, medidas que
faciliten tanto su reconocimiento como su inclusión formal en la
cartera de servicios con la incorporación de objetivos específicos
en los contratos-programa, son decisiones que de alguna manera,
incluso desde las propias asociaciones profesionales de carácter
científico-sanitario, deberían instarse a las
autoridades sanitarias para que fuesen asumidas sin ningún tipo de
dudas.
Es preciso dotar a la enfermería comunitaria de un itinerario
formativo que la refuerce y posibilite más avances tanto en su
desarrollo profesional como en sus aportaciones asistenciales.
Si la presencia de enfermería en
los niveles de decisión de los servicios centrales sigue siendo tan
escasa como hasta ahora difícilmente podrá imprimirse a la cartera
de servicios, los objetivos estratégicos y la evaluación con la
sinergia necesaria para potenciar los servicios enfermeros.
La atención a estas demandas debe centrar los próximos años
la mejora de los servicios en Atención Primaria y su necesaria
coordinación con los servicios sociales. Enfermería debe estar en
esa primera línea de avance si quiere apuntarse al futuro, como es
otra apuesta que se hizo por la primaria cuando el año 2000 se veía
tan lejos.
Por todo ello cuando se cumplen unos veinte años de la
Declaración de Alma Ata merece la pena renovar la esperanza para
los que
creemos en el modelo de salud. Así pues recordemos los propósitos
que hicieron de aquel año el más hermoso y solidario de los anhelos
que puede formular una
disciplina humana como la enfermería comunitaria: Salud
para todos.
|