La evaluación de la Cartera de Servicios

 

Julio López Picazo

Coordinador de Equipos de la Gerencia A.P. Murcia
 

 

La reforma de la Atención Primaria en nuestro país, inspirada en la Declaración de Alma-Ata[1] y concretada en la creación de los centros de salud y la introducción de importantes cambios estructurales y organizativos[2],[3],[4], ha ocasionado modificaciones sustanciales en la dinámica de trabajo del enfermero de Atención Primaria. Durante esta última década uno de los eventos más destacables que ha podido tener implicaciones en la calidad de la atención es, probablemente, la creación de la Cartera de Servicios[5] como un intento de medir el producto en Atención Primaria. Nace con vocación de catálogo de prestación de servicios que se ofertan, recogiendo una parte importante de los procesos asistenciales y actividades de promoción, prevención y curación o seguimiento de patologías, fundamentalmente crónicas. Crea el concepto de “Normas Técnicas Mínimas” (NTM) entendidas como elementos de la atención mínimos, básicos, relevantes y de inexcusable cumplimiento para los proveedores de los servicios8. Constituye la primera referencia institucional expresa sobre calidad en Atención Primaria. Ha sido elaborado y actualizado mediante técnicas de consenso basadas en criterios científico-técnicos, con implicación de los profesionales[6],[7].

La evaluación de la Cartera en el ámbito de influencia de la Gerencia de Atención Primaria de Murcia ha ido variando con el tiempo, tanto por exigencias centrales como por iniciativas de medición propias. Comentamos a continuación los diferentes métodos utilizados y sus consecuencias.


1. Evaluación de cartera de servicios tipo INSALUD

En la época pretransferencial la evaluación exigía, además de la necesaria acreditación de los programas y protocolos que sustentan cada uno de los servicios[8],[9], una doble faceta que se repite cada año[10]. Por una parte, se evalúa en cada EAP la cobertura de cada uno de los servicios, a partir de los registros de incluidos existentes en cada centro de salud o de muestreos efectuados sobre las historias clínicas. Por otra, y con representatividad de Gerencia de Atención Primaria (GAP), se comprueba el cumplimiento de las NTM de dos servicios, elegidos por INSALUD.

La evaluación de coberturas sirve casi exclusivamente para detectar problemas muy genéricos de accesibilidad a los servicios. Al ofrecer información sobre cuánta población accede a cada uno de ellos nos informa, complementariamente y de forma numérica, de la parte de la población que deberíamos tener en programas de seguimiento, educación, cuidados, etc y que aún falta por conocer en cada EAP en un momento determinado. Las coberturas se obtienen por suma de los registros nominales (listados) de cada cupo de pacientes o, más adelante y en algunos servicios sobre todo de carácter preventivo, por muestras amplias de historias clínicas. A partir de estos datos es sencillo identificar en qué cupos se producen las carencias para priorizar en ellos actividades de captación.

La evaluación de NTM propuesta por INSALUD tenía sin embargo más problemas. Dejando al margen la discusión acerca del diseño, construcción y medición de las NTM y su cuestionable validez como criterios de calidad de la atención[11],[12], la evaluación efectuada parece poco útil para ayudarnos a mejorar la actuación frente a nuestros pacientes al ceñirse su representatividad a:
Sólo 2 de los casi 40 servicios reconocidos en Cartera, sin hablar de los servicios no incluidos en ella.
La globalidad de una Gerencia más o menos extensa, y no a cada uno de los EAP o de los profesionales que la conforman[13].

Por ello, desde la GAP de Murcia (y desde algunas otras) se buscaron alternativas evaluativas que intentaran paliar estos problemas. En nuestro caso ensayamos 4 modelos.


a) Extensión de las muestras hasta nivel de EAP
INSALUD exigía que las muestras a extraer para evaluar fueran de un tamaño tal que garantizaran, para la totalidad de la GAP, una confianza (95%) y precisión de la estimación (5%) suficientes. Para ello era necesario evaluar aproximadamente 350 historias de cada servicio elegido. La evaluación era efectuada por un pequeño equipo de personas de la GAP que se desplazaba a los EAP para seleccionar las muestras y evaluar con la ayuda de algunos miembros del EAP en cuestión.

Como ya sabemos, este esfuerzo no era útil para los EAP donde se evaluaba, pues los datos resultantes sólo eran trasladables al total de la GAP, que sí podía compararse con el resto del Estado (era el propósito de INSALUD). Además, la GAP tampoco podía conocer en cuáles de sus EAP tenía problemas de cumplimiento y por lo tanto difícilmente podía impulsar dinámicas de mejora.

Por ello, desde 1996, la GAP decidió modificar la dinámica evaluativa ampliando el tamaño muestral tal que fuera representativo para cada EAP. Para ello decidimos exigir un poco menos de precisión en los resultados que INSALUD exige a toda la GAP (5%) para cada uno de los EAP (la fijamos en 10%). De este modo debíamos evaluar entre 60 y 70 historias por servicio en cada uno de los EAP, cerca de 3.000 para toda la GAP. La evaluación global de GAP era mucho más precisa, por lo que INSALUD no puso reparos. Para mejorar la eficiencia del proceso se decidió desplazar las historias seleccionadas a la GAP, donde eran evaluadas por profesionales de todos los EAP. Para ello eran liberados de su actividad asistencial durante 2-3 días.

Los datos obtenidos podían además ahora analizarse por cupo y, aunque sólo eran capaces de distinguir diferencias muy grandes entre ellos (por el escaso número de casos de cada cupo), era útil para detectar situaciones extremas.

b) Evaluación de servicios horizontales
Evaluar 2 servicios de un total de casi 40, aunque se hiciera de tal forma que fuera representativo para cada EAP, sigue ofreciendo datos muy parciales de la cartera de servicios como un todo. Ante la imposibilidad en aquel momento de evaluar todos los años las NTM todos los servicios, a partir de 1998 la GAP escogió, de entre el total de NTM existentes, cuatro que llamó NTM esenciales[14]. Estas NTM pretenden ser utilizadas como criterios de calidad de la presencia de datos esenciales en la HC. Hacen referencia a la presencia de: antecedentes familiares, personales, alergias medicamentosas y listado actualizado de problemas de salud.

Su evaluación apenas añadió trabajo al grupo evaluador, pues se aprovechaban las historias seleccionadas para evaluar las NTM de los 2 servicios seleccionados oficialmente por INSALUD para comprobar su cumplimiento.

c) Monitorización de servicios mediante técnicas de evaluación rápida
El auge cada vez mayor de técnicas de evaluación rápida extraídas de la industria[15],[16] entre las que figura la metodología de la aceptación de muestras por lotes (Lot Quality Acceptance Sampling, LQAS)[17],[18] y su aplicación en el campo de la salud[19],[20], entonces aún infrautilizadas[21], nos hizo considerar su introducción en la evaluación de cartera de servicios. Estas técnicas habían demostrado ser muy útiles si renunciamos a tener una estimación del nivel de cumplimiento de los indicadores y nos centramos en el conocimiento de la existencia o no de unos niveles de cumplimiento preestablecidos. El tamaño muestral tan pequeño que exigen (aún en GAP tan grandes como la de Murcia es apenas superior en 200 al exigido por INSALUD para su evaluación oficial) habla por sí solo de la bondad del método LQAS a la hora de identificar bolsas de incumplimiento en zonas pequeñas y/o heterogéneas inmersas en el seno de unidades mayores, una de las características más valoradas por los diferentes autores[22],[23],[24],[25]. Su uso en el análisis de la cartera de servicios evita realizar evaluaciones basadas en un enfoque global: éstas corren el riesgo de ser ineficientes para identificar problemas de calidad13, ya que han demostrado escasa sensibilidad y especificidad por reducir su análisis a un común denominador[26]. Al identificar los centros y criterios donde existen problemas se facilita, como apunta Valadez[27], la decisión acerca de dónde y sobre qué actuar para mejorar.

d) Construcción y evaluación de nuevos servicios:
Era sentido por todos que el esquema de Cartera de Servicios propuesto por INSALUD cubría un espectro insuficiente de actividades de una GAP. La situación es extrema en el caso de los SUAP, totalmente excluidos de la evaluación. Por ello la GAP diseñó un servicio con sus NTM para la atención que realizan estos profesionales y lo evaluó desde finales de los 90. Esta evaluación era llevada a cabo por los propios profesionales de forma separada a la realizada por los EAP. Fue diseñada y llevada a cabo utilizando técnicas de evaluación rápida capaces de localizar problemas a nivel de SUAP y constituyó el germen para la puesta en marcha de ciclos de mejora de la calidad en este ámbito[28]



2. Evaluación de cartera de servicios en SMS

Tras las transferencias ocurridas en 2002, el SMS formó un grupo revisor de cartera de servicios (con miembros tanto de la SGAPUE como de las GAP de la Región) que fue encargado de actualizar la cartera de servicios y diseñar estrategias evaluativas más adecuadas a las necesidades actuales. Este proceso aún no ha finalizado completamente, pero ha ido dejando huella en las evaluaciones llevadas a cabo desde entonces.

La evaluación en cartera de servicios del SMS se ha caracterizado hasta ahora por:


a) Aplicación de la Cartera del SMS.
Los servicios han cambiado (número, contenido). La evaluación se rige por manuales de Cartera editados por el SMS[29], a la espera de una nueva versión completamente nueva en 2006. Estas versiones de transición mantienen las NTM heredadas de INSALUD cuando los servicios ya existían y añaden nuevos servicios de corte horizontal, como son la atención en consulta de enfermería y facultativos, domicilios, actividades de atención urgentes, etc.

Prevé también la existencia de servicios dirigidos a profesionales hasta ahora ignorados en las evaluaciones, como el personal de apoyo. Es el caso del servicio de cita previa y gestoría.

b) Valoración de una selección de indicadores
La cartera de servicios del SMS no se limita a la existencia de indicadores de coberturas y NTM, sino que distingue dos elementos diferenciados:

  • Indicadores de monitorización
  • NTM

Las NTM, ahora llamadas normas de proceso, guardan una filosofía similar a las que existían en la cartera de INSALUD. Son una serie de hasta 10 criterios que detallan una serie de actividades mínimas a realizar para desarrollar correctamente el servicio.

Los indicadores de monitorización pretenden ampliar el espectro de visión mantenido hasta la fecha. Por ello, en vez de medir exclusivamente coberturas, se amplia a:

  • Accesibilidad: hasta 3 indicadores por servicio. Analiza coberturas la mayor parte de las ocasiones, pero no todas.
  • Proceso: hasta 4 indicadores por servicio extraídos de las normas de proceso sobre sus aspectos más relevantes o resumiendo varias de ellas
  • Uso de medicamentos: en los servicios donde procede.
  • Resultado. Hasta 2 indicadores que miden no cómo se hacen las cosas , sino el resultado en salud que producen.

El enfoque evaluativo pasa por intentar medir más indicadores y más frecuentemente, así como prestar atención a aspectos más diversos de los servicios evaluados. Es el cambio desde una evaluación parcial y anual hasta una monitorización frecuente de un espectro amplio de datos, que sólo desembocarían en una evaluación exhaustiva (evaluación pormenorizada de normas de proceso) en caso de grandes desviaciones con las metas pactadas[30].)


Explotación mayoritariamente informatizada: Historia Clínica de Atención Primaria bajo el programa OMI-AP
El uso de OMI-AP y, como consecuencia, la informatización de las historias clínicas de Atención Primaria supone un cambio trascendental en la cultura evaluativa y sus consecuencias. En un futuro próximo este modelo será universal para el SMS y permitirá una evaluación rápida y frecuente de la totalidad de registros existentes a disposición de los profesionales implicados, como ya se está desarrollando experimentalmente en la GAP de Cartagena para algunos indicadores.

No obstante, evaluar de forma automatizada supone disponer de una cuidadosa implementación de los registros, situación que aún hoy no está totalmente conseguida[31], aunque existen ciclos de mejora en marcha que están acercándonos rápidamente al objetivo[32]. En este camino, enfermería tiene mucho que decir. Enfermería registra más datos y codifica mejor que sus compañeros facultativos., según estudios recientes31.


d) Uso de otras técnicas de evaluación mediante muestreo:
La evaluación informatizada no es posible hoy día en todos los puntos asistenciales, tanto porque el aplicativo no está disponible aún en todos ellos, como por la falta de soporte unificado de registro para todos los indicadores diseñados. No obstante, se vislumbra ya el final del túnel: La extensión a todos los consultorios periféricos debería irse completando a lo largo de 2006 (ya existe en todas las zonas de salud de la Región) y el soporte necesario para el registro se alcanzará simultáneamente, con la implantación definitiva de los planes personales.

Con el ánimo entretanto de continuar ofreciendo una evaluación horizontal lo más extensa posible, se aplican técnicas evaluativas alternativas, todas ellas ya viejas conocidas para la GAP de Murcia. Éstas son las técnicas de evaluación rápida (aplicadas también a datos de accesibilidad, cosa inédita en INSALUD) y la aplicación de muestreos clásicos por áreas de salud.

e) Apoyo en otros recursos de la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia para valorar algunos servicios.
Por último, SMS recurre también a fuentes externas para conocer el cumplimiento de algunos indicadores, situación que resulta muy útil para conocer datos de proceso y resultado de forma rápida y fácil. Ejemplos son los servicios de detección precoz del cáncer de mama o los de inmunizaciones.


En resumen, la evaluación de cartera a la que tendemos en SMS se caracteriza por:

Informatización universal y creación de registros mínimos homogéneos, (OMI, planes) que harán posible cambiar enfoques y conceptos, a mi juicio acertadamente:
  • De evaluación parcial a monitorización
  • De evaluación para la gestión a evaluación para mejorar la salud de los ciudadanos.
  • Introducción de técnicas de mejora continua de la calidad para la priorización, desarrollo y evaluación de actuaciones consecuentes.

Un papel cada vez más protagonista de la actuación y registros de enfermería, incluyendo el desarrollo estandarizado de los planes de cuidados.





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[1] OMS. Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud. La declaración de Alma-Ata. Serie “Salud para todos” nº 1. Ginebra: OMS, 1978.

[2] RD Ley 36/1978 sobre gestión institucional de la Seguridad Social. BOE del 18 de noviembre de 1979.

[3] RD 137/84. Decreto sobre estructuras básicas de salud. BOE del 1 de febrero de 1984.

[4] LEY GENERAL DE SANIDAD. Ley 14/1986, del 25 de abril. BOE 102, del 29 de abril de 1986.

[5] INSALUD. Cartera de Servicios de Atención Primaria. Servicio de documentación y publicaciones del Instituto Nacional de la Salud. Madrid, 1995.

[6] INSALUD. Normas técnicas mínimas. Servicio de documentación y publicaciones del Instituto Nacional de la Salud. Madrid, 1993

[7] Aguilera M, Madero R, Vega L et al: Cartera de servicios de atención primaria. Estudio de concordancia entre observadores. Servicio de documentación y publicaciones del Instituto Nacional de la Salud. Madrid, 2000

[8] Lleras S: Evaluación de programas de salud. Guía metodológica para equipos de atención primaria. Servicio de documentación y publicaciones del Instituto Nacional de la Salud. Madrid, 1992

[9] INSALUD. Programación de salud en atención primaria. Servicio de documentación y publicaciones del Instituto Nacional de la Salud. Madrid, 1994-1996.

[10] INSALUD. Manual de procedimiento para la evaluación de cartera de servicios. Servicio de documentación y publicaciones del Instituto Nacional de la Salud. Madrid, 1993

[11] JOINT COMMISSION ACCREDITATION. Características de los indicadores clínicos. Control de Calidad Asistencial 1991; 3:65-74

[12] López-Picazo J; Marín F; Bernal, JM; López C; Agulló F; Villaescusa M: ¿Realmente ofrecemos servicios de calidad en atención primaria? Una crítica a los métodos de evaluación. Comunicación al I Congreso Nacional FAECAP. Disponible en Internet http://www.faecap.com/i-congreso-nacional-mejorando-los-cuidados-enfermeros/poster/%C2%BFrealmente-ofrecemos-servicios-de-calidad-en-atencion-primaria-una-critica-a-los-metodos-de-evaluacion/

[13] SanNazaro PJ, Mills DH: A critique of the use of generic screening in quality assessment. JAMA 191; 265:1977-81

[14] López-Picazo JJ, Agulló F, Villaescusa M, Cerezo JM. Datos clínicos esenciales de la historia clínica de atención primaria: una experiencia de evaluación y mejora. Aten Primaria 2002. 30 de junio. 30 (2): 92-98

[15] Richards LE, LeCava JJ: Business statistics. Why and when. 2ª ed. McGraw-Hill, New York 1993

[16] Kume H: Herramientas estadísticas básicas para el mejoramiento de la calidad. Ed. Norma, Bogotá 1992

[17] Farnum NR: Acceptance sampling. En: Modern statistical quality control and improvemeent. Ed. Duxbury Press, Belmont 1994

[18] Schilling EG: Acceptance sampling in quality control. Ed. Marcel Decker Inc. New York 1982

[19] Lemeshow S, Hosmer DW, Klar L, Lwanga SK: Adequacy of sample size in health studies. WHO/John Willey & sons. Willshire 1992

[20] Valadez JJ: Assessing child survival programs in developing countries. Testing Lot Quality Assurance Sampling. Harvard University Press, Boston 1991

[21] Reinke WA: Applicability of industrial sampling techniques to epidemiologic investigations. Examination of an underutilized resource. Am J Epidemiol 1991 Nov 15; 134(10):1222-32

[22] Lanata CF, Stroh G Jr, Black RE, Gonzales H: An evaluation of lot quality assurance sampling to monitor and improve immunization coverage. Int J Epidemiol 1990 Dec; 19(4):1086-90

[23] Lanata CF, Black RE: Lot quality assurance sampling techniques in health surveys in developing countries. Advantages and current constraints. World Health Stat Q 1991; 44(3):133-9

[24] Singh J, Jain DC, Sharma RS, Verghese T: Evaluation of immunization coverage by lot quality assurance sampling compared with 30-cluster sampling in a primary health centre in India. Bull World Health Organ 1996; 74(3):269-74

[25] Murthy BN, Radhakrishna S, Venkatasubramanian S et al: Lot quality assurance sampling for monitoring immunization coverage in Madras City. Indian Pediatr 1999 Jun; 36(6):555-9

[26] Saturno PJ, Gascón JJ: Validez de la utilidad terapéutica y el valor intrínseco como indicadores de calidad de la prescripción farmacéutica: análisis de los tratamientos en casos de resfriado común. Aten Primaria 1997; 19:400-406

[27] Valadez JJ, Transgrud R, Mbugua M, Smith T: Assessing family planning service-delivery skills in Kenya. Stud Fam Plann 1997 Jun; 28(2):143-50

[28] López-Picazo JJ, Agulló F, Villaescusa M, Sanz G, Bernal JM, López Asensio C. Urgencias en atención primaria: Una experiencia de evaluación y mejora. Rev Calidad Asistencial 2002; 17 (Extr 1): 55

[29] López-Picazo JJ, Barragán A, Bravo G et al. Cartera de Servicios de Atención Primaria 2003-2004 del Servicio Murciano de Salud. Murcia: Consejería de Sanidad y Consumo de la Región de Murcia; 2003.

[30] López-Picazo JJ, Barragán A, Hernández R, Escribano C, Bravo G, Herranz JA. Monitorización de los servicios ofertados por Atención Primaria en la Región de Murcia. Rev Calidad Asistencial 2004;19(Extr 1):85

[31] López-Picazo JJ, Sánchez-Ruiz JF, Lázaro MD, Sanz G, Agulló F, Villaescusa M. Soplaré y soplaré, y tus registros derribaré. Reflexiones sobre la informatización en Atención Primaria. Rev Calidad Asistencial 2004;19(Extr 1):31

[32] López-Picazo JJ, Lázaro MD, Sanz G, Villaescusa ME, Alarcón P, Alarcón JA. Podemos tener datos clínicos informatizados válidos en atención primaria usando ciclos de mejora: en Murcia lo hicimos. Rev Calidad Asistencial 2005;20(Extr 1):25