Cartas al director de "La Verdad" en relación al articulo publicado hoy sobre el programa de tabaquismo de la Dirección de Salud Pública. 23-5-05
Sr. Director: He leído en la edición del día 23 de mayo e 2005 de La Verdad los planes del Programa contra el Tabaco de la Dirección General de Salud Pública sobre que "los médicos de familia aprenderán técnicas para desenganchar del tabaco a sus pacientes", Por lo que se darán cursos a "cada doctor de cabecera" para que "manejen el test para medir la dependencia, cómo actuar en cada nivel de dependencia, los fármacos sustitutivos de la nicotina que existen y cuándo es necesario prescribirlos", y todo esto será posible gracias a los "fondos que ha destinado el Ministerio de Sanidad a la lucha contra el tabaquismo" (los entrecomillados son citas textuales del artículo). Como profesional sanitario comprometido con la lucha contra el tabaquismo, no puedo menos que alegrarme por la iniciativa de la Dirección General de Salud Pública. Como enfermero de atención primaria comprometido con la lucha contra el tabaquismo, los sentimientos son totalmente opuestos. En primer lugar me parece una vision muy simplista pensar que únicamente prescribiendo la dosis adecuada de medicación según el nivel de dependencia a la nicotina se va a conseguir el cese tabáquico. Sin restar la importancia que tienen tanto los sustitutos de la nicotina como el bupropión, estos dejan de ser eficaces si no hay previamente un compromiso y una preparación para el cambio por parte del fumador y esto solo se consigue mediante la educación para la salud y un enfoque motivacional en el tratamiento del tabaquismo. En segundo lugar, en el artículo no se cita para nada la labor del personal de enfermería en la lucha contra el tabaco. Nuestro papel como cuidadores y educadores nos coloca en una posición idónea para actuar tanto en la prevención del tabaquismo, como en el tratamiento y el posterior seguimiento del fumador. No podemos prescribir, pero si podemos prestar cuidados al fumador para que esté en las condiciones óptimas de preparación para que los resultados de la prescripción sean los esperados. No podemos prescribir, pero sí podemos educar al fumador para que use la medicación prescrita de la mejor forma posible para reducir sus efectos secundarios y que son una fuente importante de abandono del tratamiento. No podemos prescribir, pero si podemos enseñar alfumador en su proceso de abandono a que controle aquellos factores de riesgo que le inducen a volver a fumar. No hace falta ser un soldado de élite (copiando el símil usado en el artículo) para poder luchar contra el tabaquismo. Cualquiera que revise la historia advertirá que las guerras no se ganan sin la intervención de los soldados de a pie (aunque a estos nadie les pone medallas). Josep Sánchez Monfort Enfermero coordinador del grupo de tabaquismo de la Sociedad de Enfermería de Atención Primaria de la Región de Murcia (SEAPREMUR) |